El poliéster no se lava como el algodón. Aguanta menos calor, no necesita nada de jabón y se estropea con productos que en otras prendas no hacen daño. La mayoría de las leggings que se dan de sí, pierden color o empiezan a oler raro han pasado por una lavadora mal puesta, no por el uso.
Son seis reglas y se tarda lo mismo en hacerlo bien que mal.

1 · A 30 °C, y ya está
El poliéster empieza a deformarse mucho antes que las fibras naturales, y el elastano todavía antes. El calor no es lo que limpia una prenda sintética: lo que limpia es el detergente y el movimiento.
Una prenda de poliéster suelta el sudor en agua fría sin dificultad, porque la fibra no absorbe humedad — la transporta. Subir a 40 °C no limpia más y acorta la vida del elastano.
2 · Del revés
Dos razones. La primera, el roce: el tambor y las demás prendas frotan la cara que queda hacia fuera, así que si la pones del revés, el castigo se lo lleva el interior. Es lo que más retrasa la aparición de bolitas.
La segunda, el color. En una prenda estampada por sublimación, el color está dentro de la fibra y no se va con el lavado, pero la superficie sí se mate con el roce. Del revés, el estampado se conserva mejor.
3 · Sin suavizante
El suavizante deja una capa sobre la fibra. En una camiseta de algodón eso da tacto; en una prenda técnica hace dos cosas malas:
- Tapa la capacidad de gestionar la humedad. El tejido deja de mover el sudor y empieza a retenerlo, que es de donde sale el olor que no se va.
- Afloja las fibras, que es exactamente lo que necesitan para salirse del hilo y formar bolitas.
Si quieres suavidad y buen olor, medio vaso de vinagre blanco en el cajetín del suavizante. Se evapora entero y no deja capa.
4 · Poco detergente, y líquido
Es contraintuitivo, pero el exceso de detergente es la causa más común del olor persistente en ropa deportiva. El jabón que no se aclara del todo se queda en el tejido, retiene humedad y ahí crecen las bacterias que huelen.
Usa la mitad de lo que marca el envase — está calculado para cargas de algodón sucio — y usa detergente líquido: el polvo se disuelve peor en agua fría y deja residuo.
Nada de lejía ni de quitamanchas con oxígeno activo: atacan el elastano.

5 · Nunca a la secadora
Calor y roce a la vez, durante cuarenta minutos. Es la forma más rápida de que una prenda con elastano deje de recuperar su forma.
Además no hace falta: una prenda de poliéster tendida se seca en una o dos horas. A la sombra, porque el sol directo y prolongado degrada el color y la fibra. Y tendida en horizontal o a lo largo, no colgada de la cinturilla, que es como se dan de sí.
6 · Con la lavadora llena y con ropa parecida
Una carga floja deja que las prendas se muevan más y se froten más. Y en la carga no debería haber toallas (sueltan pelusa que se clava en el punto), vaqueros con remaches, ni nada con velcro o cremallera abierta.
Un ciclo corto y una centrifugadora baja, por debajo de 800 revoluciones, bastan de sobra.
Lo de las microfibras
Todo tejido sintético libera microfibras al lavarse. El nuestro también, y lo decimos en la ficha porque nos parece que hay que decirlo.
Lo que sí se puede hacer es reducirlo, y coincide casi punto por punto con lavar bien:
- Lavar menos veces. Unas leggings que no has sudado se airean, no se lavan.
- Lavar en frío y en ciclo corto.
- Lavar con la carga llena: menos agua por prenda, menos fricción, menos fibra suelta.
- Si quieres ir más allá, hay bolsas de filtrado que retienen parte de la fibra en el lavado.
Cada cuánto lavarlas
Después de entrenar, siempre. Si las has llevado por la calle un rato y no has sudado, airearlas del revés unas horas basta perfectamente.
La costumbre de lavar todo después de cada puesta es la que más acorta la vida de la ropa técnica. Menos lavados, mejor lavados.
El resumen, para la puerta de la lavadora
30 °C · del revés · poco detergente líquido · sin suavizante · sin secadora · a la sombra.
Ver las leggings acampanadas — Azul Marino, con la composición completa y las instrucciones en la ficha.
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