Esta es una entrada incómoda de escribir para una marca de ropa, porque la conclusión honesta es que la prenda que menos contamina es la que ya tienes en el armario. Aun así merece la pena contarlo, porque casi todo lo que se publica sobre este tema son cifras sueltas sin fuente, y porque hay cosas que sí están cambiando y casi nadie las cuenta.
Vamos con los datos primero y con lo que puedes hacer al final.
Cuánta ropa tiramos, de verdad
En España, cada persona desecha unos 19 kg de textil al año, el equivalente aproximado a 60 prendas. De ese total, solo el 12,9 % se recoge por separado —contenedor de ropa, punto limpio, recogida en tienda— y el 87 % acaba en vertedero. Son datos de 2024 del informe de Moda re-, la cooperativa de Cáritas que gestiona buena parte de la recogida textil del país.

En el conjunto de la Unión Europea el patrón es el mismo. La Agencia Europea de Medio Ambiente calcula que consumimos 19 kg de textil por persona y año entre ropa, calzado y textil de hogar, y que la UE generó 6,94 millones de toneladas de residuo textil en 2022. La tasa de recogida separada en los hogares europeos se quedaba por debajo del 15 %.
Hay un dato más que suele omitirse: la UE exportó 1,44 millones de toneladas de textil usado, con Asia y África como destino de la mayor parte. Qué ocurre exactamente con esa ropa al llegar es algo que la propia Agencia Europea reconoce no poder documentar bien. Verás circular porcentajes muy rotundos sobre ese punto; nosotras no los vamos a repetir porque no hemos encontrado la fuente primaria detrás.
Lo que casi nunca vuelve a ser ropa
Aquí está el malentendido más extendido. Mucha gente deja la bolsa en el contenedor pensando que esa camiseta se convertirá en otra camiseta. Casi nunca pasa.
Lo que sí ocurre con frecuencia es la reutilización: la prenda se clasifica, y si está en buen estado se vende de segunda mano o se dona. Koopera, una de las redes de economía social que hacen esto en España, reutilizó cerca de la mitad de las casi 20.000 toneladas que gestionó en 2025.
Lo que apenas ocurre es el reciclado de fibra a fibra, es decir, deshacer el tejido para fabricar hilo nuevo. La cifra que verás repetida en todas partes es «solo el 1 %». Conviene saber de dónde sale: la usa el Parlamento Europeo en su ficha divulgativa, y el «menos del 1 %» original es de un informe global de la Fundación Ellen MacArthur de 2017. La Agencia Europea de Medio Ambiente, cuando intentó medir la calidad del reciclado textil europeo, concluyó que el indicador no era lo bastante fiable para publicarlo. O sea: todo el mundo sabe que es muy poco, y nadie tiene una cifra oficial europea. Lo más común es el infrarreciclado: trapos, relleno y aislamiento.
La parte de plástico
La mayoría de la ropa deportiva del mundo —la nuestra incluida— está hecha de poliéster, que es plástico. Eso tiene una consecuencia concreta cada vez que la metes en la lavadora.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el lavado de textiles sintéticos vierte entre 0,2 y 0,5 millones de toneladas de microplásticos a los océanos cada año, y los textiles sintéticos suponen entre el 16 % y el 35 % de los microplásticos que llegan al mar a escala global. Solo en la Unión Europea se liberan unas 13.000 toneladas de microfibras textiles a las aguas superficiales al año, unos 25 gramos por persona. El Parlamento Europeo añade un dato que ayuda a visualizarlo: un solo lavado de una prenda de poliéster puede soltar 700.000 fibras.
Sobre esto hay una creencia optimista que conviene desmontar: los filtros de microfibras en lavadoras no son obligatorios. Francia aprobó en 2020 una ley que los exigía en las lavadoras nuevas desde enero de 2025, pero el decreto que debía desarrollarla no se publicó y la obligación no llegó a ser efectiva. En la Unión Europea no hay ninguna norma adoptada al respecto. Se habla de ello; no está hecho.
Qué se está haciendo ya, con nombres y con fechas
Esta es la parte que casi nunca se cuenta, y es la que da algo de aire.
En la ley
- Desde el 1 de enero de 2025, la recogida separada de residuo textil es obligatoria en toda la Unión Europea. Por eso han aparecido contenedores de ropa donde antes no los había.
- Desde el 19 de julio de 2026 está prohibido destruir ropa y calzado no vendidos en la UE. Lo establece el Reglamento de Ecodiseño, y de momento aplica a las grandes empresas; las medianas entran en 2030 y las micro y pequeñas están exentas. Que hiciera falta prohibirlo dice bastante del sector.
- La Directiva (UE) 2025/1892, en vigor desde octubre de 2025, obliga a los Estados a crear sistemas de responsabilidad ampliada del productor para el textil: quien pone ropa en el mercado paga su recogida y tratamiento. El plazo para tenerlos montados es el 17 de abril de 2028.
- En España, el real decreto que desarrolla eso todavía no está aprobado. El borrador se sometió a información pública en junio de 2025 y a mediados de 2026 seguía en tramitación.
- Y desde el 27 de septiembre de 2026 se aplica la Directiva (UE) 2024/825, que prohíbe las afirmaciones ambientales genéricas: «sostenible», «ecológico», «respetuoso con el medio ambiente» sin nada detrás. Es la razón por la que esas palabras han desaparecido de muchas etiquetas este otoño. También de las nuestras.
En las fábricas
El reciclado textil a textil está dando sus primeros pasos industriales de verdad, y conviene mirarlo con los pies en el suelo:
- Reju abrió en Fráncfort en octubre de 2024 su primera planta de poliéster textil a textil. Está funcionando, con capacidad de hasta 1.000 toneladas al año. Para que te hagas una idea de la escala: 1.000 toneladas frente a los 6,94 millones que genera la UE.
- Södra OnceMore, en Suecia, lleva desde 2019 convirtiendo residuo textil mezclado en pasta para fibra nueva.
- En España, Recover recicla algodón mecánicamente desde Banyeres de Mariola, en Alicante, y vende hilo reciclado.
- Moda re- gestiona unos 8.900 contenedores propios en más de 1.800 municipios, con plantas en Barcelona, Bilbao y Valencia. Koopera opera unos 2.300 contenedores en 458 municipios y 37 tiendas.
Y el aviso, porque es la parte honesta: Renewcell, la primera planta comercial de reciclado químico textil del mundo, quebró en 2024. La compró otro grupo, hoy se llama Circulose y anunció el reinicio de la producción para finales de 2026. Varias plantas que verás anunciadas en prensa —en Francia, en Países Bajos, en Finlandia— no están construidas ni tienen decisión final de inversión. Esto no es un sector resuelto. Es un sector empezando, con tropiezos.
Qué puedes hacer tú, en orden de impacto
De mayor a menor efecto real, sin moralina:
- Comprar menos y usarlo más tiempo. Es aburrido y es lo que más pesa. Alargar la vida de una prenda evita toda la huella de fabricar su sustituta.
- Lavar menos y en frío. La ropa deportiva se airea mejor de lo que creemos. Cuando toque lavar: carga llena, agua fría, programa corto y sin secadora. Menos fricción y menos calor significan menos microfibras y más años de prenda.
- No tirar la ropa al contenedor gris. Aunque esté rota. El contenedor de textil también acepta prenda no reutilizable, que va a otra vía de tratamiento. En el gris no tiene ninguna salida.
- Donar o vender lo que esté bien. La reutilización es, hoy por hoy, lo único que funciona a escala.
- Antes de comprar, mirar el dato aburrido. Composición, gramaje y si hay tabla de medidas. Una prenda que te queda bien es una prenda que no acaba en una bolsa a los tres meses.
Dónde estamos nosotras en todo esto
Nos toca ser claras, porque sería muy fácil escribir este artículo y colocarnos del lado bueno.
Nuestras leggings son 74 % poliéster reciclado y 26 % elastano según la especificación de Letonia, que es donde se fabrican los pedidos europeos. El poliéster reciclado es plástico igual que el virgen y suelta microfibras igual que cualquier otra prenda sintética. Que la fibra venga de material recuperado no cambia eso.
Lo que sí hacemos, y se puede comprobar: fabricamos cada prenda cuando alguien la pide, así que no producimos lotes que puedan acabar sin venderse. Publicamos la composición y el gramaje de cada prenda en su ficha. Y las hacemos de 250 g/m² en once tallas, de la 2XS a la 6XL al mismo precio, porque una prenda que aguanta y que te queda bien se tira más tarde.
Lo que no vamos a decir es que comprarnos a nosotras sea bueno para el planeta. No lo es. Comprar menos lo es. Si vas a comprar de todos modos, al menos queremos que sepas exactamente qué estás comprando.
Si te interesa la parte del tejido, aquí explicamos qué significa el gramaje y por qué condiciona tanto una prenda. Y si quieres ver lo que hacemos, está en la colección de acampanadas.
Las fuentes, por si quieres comprobarlo
Todos los datos de este artículo salen de aquí. Si alguno no te cuadra, míralo tú:
- Moda re- (Cáritas), Situación actual del sector de la recogida y tratamiento de ropa usada en España, 3.ª edición, con datos de 2024 — ver
- Agencia Europea de Medio Ambiente, generación de residuo textil por persona en la UE — ver
- Agencia Europea de Medio Ambiente, exportación de textil usado desde la UE — ver
- Agencia Europea de Medio Ambiente, Microplastics from textiles (2022) — ver
- Parlamento Europeo, ficha sobre el impacto de la producción textil y los residuos — ver
- Fundación Ellen MacArthur, A New Textiles Economy (2017) — ver
- Reglamento (UE) 2024/1781 de Ecodiseño, artículo 25 (ropa no vendida) — ver
- Directiva (UE) 2025/1892, responsabilidad ampliada del productor para el textil — ver
- Directiva (UE) 2024/825, artículo 4 (fecha de aplicación) — ver
- Directiva 2008/98/CE consolidada, artículo 11 (recogida separada) — ver
- MITECO, tramitación del real decreto español de textiles — ver
- Koopera, balance de impacto de 2025 — ver
- Reju, apertura de la planta de Fráncfort — ver
- Circulose, comunicado de reinicio de producción — ver
Artículo escrito en octubre de 2026. Si alguna de estas cifras se actualiza o alguna de estas normas cambia, lo corregiremos aquí y lo diremos.
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